Mi campo es tuyo

Era bonita aquella tarde de campos verdes con destellos tostados del sol. La luz casi naranja brillaba en sus ojos. Yo la miraba mientras al mismo tiempo la brisa acariciaba su pelo. No podía ser más perfecto aquel momento. Pero en lo único que podía pensar era en que llegaras tú y me agarraras la mano y me llevaras a recorrer ese verde campo. Escaparme contigo y tirarme sobre ese pasto casi naranja y revolcarme de risa a tu lado hasta que el sol se terminara marchando.