La chica de hierro
Nunca más se quitó la armadura. Vivió el resto de su vida en silencio salvando a otros de lo que ella misma ya no tenía salvación. Eligió la tranquilidad disfrazada en vez de arriesgarse al amor. Aquel amor que nunca pudo entender. Aquel que era incontrolable. Ese que amó tanto que la rabia por no entenderlo la hizo huir para siempre.